Sé que da miedo no saber qué es lo que tienes, así que vamos con calma. La respuesta honesta: en días, no se cura. Pero la fascitis plantar tiene solución, y la mayoría de las personas lo consigue sin pasar por quirófano. Lo que más acelera la recuperación no es un remedio milagroso. Es encontrar por qué se ha irritado tu fascia y tratar eso, no solo el dolor.
El dolor está en el talón. La causa, muchas veces, no.
La fascia plantar es una banda fibrosa que va del talón a los dedos y sostiene el arco del pie. Cuando soporta más tensión de la que puede asumir, se irrita donde se une al talón.
El síntoma lo conoces bien: un pinchazo en el talón con los primeros pasos de la mañana, o al levantarte después de estar sentado.
Pero la pregunta importante no es dónde duele, sino por qué. En mi consulta, casi siempre busco su causa. Las principales causas son:
1. Una cadena demasiado tensa. El gemelo, el tendón de Aquiles y la fascia plantar funcionan como una sola cadena que va desde la pantorrilla hasta los dedos. Si el gemelo está acortado, tira del talón y la fascia recibe esa tensión en cada paso. Es muy frecuente y muchas veces pasa desapercibido.
2. Una pisada que sobrecarga. Un pie plano o un talón que se va hacia dentro (pie valgo) hacen que el arco se hunda al caminar. La fascia se estira más de la cuenta, miles de veces al día.
Si solo tratas el talón, el dolor puede calmarse y luego volver. Si tratas la causa, la mejoría se mantiene.
Cómo lo abordo, paso a paso
Paso 1: Encontrar la causa
En la primera consulta exploro el pie completo y también la pierna: cómo pisas, cómo es tu arco, cuánto se flexiona tu tobillo y si el gemelo está acortado. Con la ecografía puedo ver la fascia en el momento y confirmar el diagnóstico. No todo dolor de talón es fascitis.
Paso 2: Ejercicios específicos desde el primer día
Mientras estudiamos la causa, te doy una pauta de ejercicios adaptada a ti. Las guías clínicas coinciden en que los estiramientos específicos son la base del tratamiento. En la mayoría de mis pacientes, esto es suficiente.
Dos ejemplos de lo que suele incluir:
- Estiramiento en la cama, antes de levantarte: coloca una cinta elástica alrededor de la planta del pie. Con la rodilla estirada, eleva la pierna tirando suavemente de la cinta hacia ti, hasta notar cómo se estira la parte de atrás de la pierna y la planta del pie. Mantén 20 segundos y repite 3 veces.
- Estiramiento de pie: apoya la planta del pie en la pared, con la rodilla estirada y la espalda recta. Lleva el glúteo de esa misma pierna hacia la pared, hasta notar cómo se estira la pantorrilla y la planta del pie. Mantén 20 segundos y repite 3 veces.
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Según tu caso, se puede complementar con fisioterapia, vendaje, férula nocturna o plantillas si hay una alteración de la pisada. Las plantillas ayudan, pero por sí solas no suelen resolver el problema.
La clave es la constancia. Son unos minutos al día, pero todos los días.
Paso 3: Si mejoras, pero no del todo: infiltraciones
Si tras unas semanas has mejorado pero sigue quedando dolor, una infiltración puede darte el empujón que falta. Las hago guiadas por ecografía, para colocar el medicamento en el punto exacto.
Corticoide + ácido hialurónico. El corticoide alivia el dolor rápido, pero repetido puede debilitar la fascia y desgastar la almohadilla de grasa del talón. El ácido hialurónico consigue resultados parecidos a los 3–6 meses, aunque tarda algo más en hacer efecto. Por eso los combino: busco el alivio rápido de uno y el efecto más mantenido del otro, limitando el número de infiltraciones de corticoide.
PRP (plasma rico en plaquetas). Se obtiene de tu propia sangre. Los estudios muestran que, comparado con el corticoide, no alivia antes, pero sí funciona mejor a los 3–6 meses. Como se prepara con tu propia sangre, su eficacia depende de la calidad de ese plasma, y esa calidad varía de una persona a otra. Por eso no es la mejor opción para todo el mundo. Elijo entre PRP o corticoide con ácido hialurónico según tus síntomas, tus características y cómo has respondido a los ejercicios.
Importante: una infiltración no sustituye a los ejercicios. Es un complemento mientras seguimos tratando la causa.
Paso 4: Si no hay mejoría: cirugía
Si después de un tratamiento bien hecho el dolor no mejora, la cirugía es una opción. Y aquí también se opera la causa, no solo la fascia.
Cuando el problema es un gemelo acortado, alargarlo libera la tensión que llega al talón.
Mi regla es la de siempre: no opero lo que se puede resolver sin quirófano. Pero tampoco dejo a nadie meses cojeando cuando hay una solución.
Cómo trato la fascitis plantar en Mataró y Granollers
Cuándo pedir cita
- Si el dolor dura más de 6–8 semanas a pesar de los estiramientos.
- Si te duele en reposo o por la noche.
- Si notas hormigueo o adormecimiento en la planta.
- Si el talón está hinchado o enrojecido, o el dolor empezó tras un golpe.
- Si ya te han tratado y el dolor vuelve una y otra vez: probablemente la causa sigue ahí.
Pide tu cita con la Dra. Gordillo
Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica presencial. Si tienes dudas sobre tu caso, lo mejor es que lo revisemos juntas en consulta.
Referencias
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